sábado, 3 de septiembre de 2011

Quien podría juzgarme de actuar bien o mal, quien es quien para juzgar a quien, se dice:” quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, pero ¿Quién tiene tanto poder para decidir esto es pecado y esto no? Matar está mal, está mal en una sociedad occidental que sobre todo valora la vida, pero hace siglos matar no estaba mal, la pena de muerte era bien vista. ¿Qué fue lo que cambio? Éramos malos y ahora somos buenos (hablando en primera persona del plural, porque me refiero a nosotros los seres humanos) se podría decir que evolucionamos, pero eso también lo pensamos porque vivimos atravesados por la cultura que impone y ordena, no lo critico, comprendo que ha sido así siempre y que seguirá siendo así, tampoco considero que haya q matar ni que la pena de muerte sea lo correcto, pero tampoco dejo de pensar que pienso eso porque vivo en una sociedad que me enseño a pensar eso, que me moldeo, que no es un pensamiento mío, que no me es algo innato y propio.


Por eso me pregunto, podemos juzgar, podemos realmente juzgar a otros por lo que hace, por lo que nos hace (y ahora me refiero a cuestiones totalmente sentimentales y personales). Si puedo YO decir que actúo mal, que es mala persona, que hizo mal y puedo tener las quejas que quiera. Y sé que no puedo entender porque actúa así, pero también sé que no puede entender el que yo no lo entienda, y es lógico. Me pueden juzgar por querer a quien no me quiere, por regalarme por migajas, y perder mi dignidad, pero si aun así esas migajas me hacen feliz. ¿Es indigno hacer algo que por mínimo que sea te haga feliz? Todo absolutamente todo lo que hacemos lo hacemos para ser felices, ningún acto humano es hecho para ser infeliz, ni las personas más autodestructivas, el drogadicto en el momento de consumir considera que lo hará feliz, el ludópata lo hace porque lo hace feliz, el alcohólico y hasta el suicida lo hace porque sabe que será el fin de su sufrimiento, lo ve como único camino hacia su felicidad. Y podemos considerar que están errados o no, podemos mostrarles otros caminos pero el camino no será visto por nadie que no quiera verlo, y así estoy yo, sé que hay miles de hombres en el mundo, sé que podría enamorarme más de mil veces, y que podría encontrar mejor sexo en otro lado, porque seguramente todo eso podría pasar, pero aunque desconozco el motivo o no, todavía no quiero caminar otro sendero porque aun él y su recuerdo me hace feliz. ¿Se me puede juzgar por eso?

 
 
 
No hago apologia a las adicciones, no estoy a favor de la pena de muerte ni veo bien el matar, tampoco incito al suicidio, que no se mal interprete es solo un pensamiento.