Dionisio decidió partir, no estaba seguro adonde llegaría ni cual era su destino, solo quería (o necesitaba) irse lejos, lejos de esa cuidad aburrida, triste y melancólica, alejarse de todo aquello que le resultaba vació y sin sentido. Se había cansado de ver siempre las misas casas, las mismas plazas, los mismos bares con los mimos alcohólicos de siempre. Una vez tomada la decisión se lo comunico a su familia y a sus escasos amigos, la noticia a todos ellos los tomo por sorpresa. Dionisio nunca había sido un hombre muy aficionado a los cambios muy contrario a eso los odiaba, siempre llevo una vida tranquila y sedentaria, pero pareciera que esto ya no era así, sin embargo nadie comprendía que a la vejez se le produjera un cambio tan radical en la personalidad.
Es verdad que era un hombre viejo, pero esta vez quería fugarse, cambiar, había pasado toda su vida haciendo lo correcto y no lo que sentía, siempre guiándose por la moral y por todas las normas estupidas que te impone la sociedad para ser un hombre de bien, y el las había respetado sin una queja, pero para el su vida había sido tan fría como un cubo de hielo, no sabia lo que era que algo te sorprenda, todo, absolutamente todo lo que hacia era programado, tuvo un titulo universitario, luego de eso consiguió una novia “de bien” , cuando transcurrió el tiempo necesario se caso, compro una casa grande con tres habitaciones(ya habían acordado tener dos hijos), pasado el primer aniversario llego el primer niño, luego vino el segundo, y así era siempre, hacia lo que se debía hacer.
Aunque nunca nadie lo supo, en sus horas de soledad fantaseaba con poder ser libre, sentir y obrar de la misma forma, la gente no se imagina cuantas veces había soñado con viajar por el mundo sin direcciones, correr por la playa desnudo a las tres de la mañana, haberse casado con esa bailarina de cabaret que tanto amo y aun amaba, pero ¡no! Su familia jamás lo aceptaría, el no era un cualquiera, era el hijo de una de las familias mas reconocidas en la alta sociedad (termino que el jamás comprendió, no entendía lo de alta, media o baja, ¿acaso no somos todos humanos e iguales? No entendía esa maldita costumbre de dividir a la gente), en fin su vida no era su vida sino la de Ellos, pero esto cambiara una mañana del 24 de noviembre.
Se despertó muy temprano, sin embargo ya podía verse que seria un día soleado, se apresuro a levantarse para mirar el alba (cosa que amaba) luego miro a su alrededor y se sintió solo, observo como dormía su mujer y la sintió una extraña, hacia mas de 20 años que no se decían una sola palabra que demuestre un poco de afecto (en realidad ese afecto jamás existió, pero lo fingían), ni siquiera la sentía como un perro compañero, para el Roberta no era nada, solo un “objeto” que ocupaba un lugar en su casa, recordó a sus hijos y tampoco los sintió suyos, los veía muy esporádicamente y para el eran personas odiosas que lo único que querían de su padre era la fortuna ( ellos no sabían lo poco que le importaba a su padre el dinero, simplemente no se los daba para no darles el gusto). Volvió a mirar por la ventana y le produjo una rara sensación verse rodeado de edificios, sentía que su pecho se oprimía, que le gritaba que huyera, que era el momento de ser feliz, lejos de toda esa gente mediocre que lo rodeaba, era la hora de cumplir sus sueños.
Pasó el resto de la mañana pensativo y callado, tenía miedo de tomar una decisión errónea, tenia pavor que el sueño que mantuvo intacto durante toda su vida al volverse realidad se convierta en pesadilla. Después de tantas horas de meditarlo llego a la conclusión que era el momento justo para cambiar el rumbo de su vida, y pasar sus últimos años felizmente, si total no perdería nada, ya había vivido toda su vida infeliz, con probar podía suceder que siga siendo infeliz o lograr esa felicidad tan anhelada .
Al mediodía cuando toda la familia estaba reunida en la mesa apunto de almorzar (como lo hacían todos los domingos) el dio la gran noticia. Su mujer casi se desmaya por la sorpresa, a sus hijos- como era de esperarse- les dio lo mismo (total ellos seguían siendo los herederos). Dionisio cuando termino de comentar que partiría esa misma tarde siguió el almuerzo con sus hijos, Roberta indignada por tanta frialdad se fue al dormitorio.
Roberta amo a Dionisio desde el mismísimo instante en el que lo conoció.
Había sido una tarde de primavera 35 años atrás, en una reunión de te que había dado la familia de Dionisio para todas las familias de la Elite de la ciudad de Buenos Aires.
Cuando Roberta ya no lo pudo soportar mas le confeso a su madre el amor que sentía por Dionisio, para que esta hable con la madre del muchacho para ver si había alguna posibilidad.
Al enterarse la madre de Dionisio que esta jovencita hija de una de las familias mas poderosas de Buenos Aires estaba interesada en su hijo ni lo dudo, lo convenció al joven para que se case con Roberta, con los mismos argumentos que siempre había utilizado, “ hijo vos sos un hombre de la alta sociedad tienes que casarte con una mujer de bien, olvida de una vez a esa cabaretera y cásate con Roberta).
Dionisio acepto, su futura esposa no era fea pero no lo entusiasmaba para nada, para el era una muchacha insípida y tonta. En realidad todas las mujeres le parecían insípidas y tontas excepto Raquel, ella era distinta, era natural, no buscaba aparentar algo q no era, y realmente no era mucho, era casi igual a las muchachas tontas pero su naturalidad no la hacia insípida como a las otras.
Una vez que se realizo el compromiso, las visitas a Raquel cesaron, encerró su amor por ella en la parte mas impenetrable de su mente y la dejo allí hasta el momento que fuese propicio que ese recuerdo saliera a la luz, y salió la mañana del 24 de noviembre, cuando decidió cambiar su vida creyó en un principio que lo ideal seria buscar a Raquel y que su vida aventurera comience junto a ella, pero luego de tanto meditarlo, decidió que ya era tarde, que había transcurrido mucho tiempo y que ese amor a esta altura no fuese real sino mas bien una frustración de tiempos pasados, Raquel representaba en su vida el momento preciso donde eligió convertirse en una persona vacía, y el recuerdo de esa mujer en realidad era el recuerdo de esa persona que hubiese querido ser, y que en cierta forma gracias a haberla guardado a ella en aquel impenetrable, se había guardado así mismo, al verdadero Dionisio para que un día pudiera salir a la luz….
Ese mismo domingo al caer el sol, Dionisio tomo una muda de ropa y salió de su casa sin despedirse de nadie, considero que ya estaba todo dicho.
Se sintió perdido pero feliz al darse cuenta que no tenia ningún rumbo, pero que eso ahora no le importaba, estaba preparado para recibir lo que la vida quisiese darle. Un impulso lo llevo al puerto de Buenos Aires, allí se presento al primer barco que cruzase el atlántico ofreciéndose como cocinero de marinos, y fue aceptado de muy buena gana.
La noche del domingo del 24 de noviembre Dionisio se encontraba en alta mar, parado en la proa sintió el viento su cara, y a eso lo llamo ¡Libertad!

2 comentarios:
historias..soy nueva por estos pagos,cai.
salud!
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